Cuando un bebé nace, sus órganos internos están lo suficientemente maduros, pero su cerebro continúa su desarrollo durante algunos años. El peso promedio del cerebro es de alrededor 400 gramos, cuando nace, a un año de 1100 gramos, a los 2 años (80% del peso del cerebro del adulto). El cerebro se desarrolla de forma fenomenal a partir del tercer trimestre del embarazo hasta el final del primer año de vida. Pero para desarrollar su pontencial genético, el cerebro del bebé, necesita absolutamente contacto social y afectivo.
Es John Bowlby, un psiquiatra británico, quien afirmó en los años 50s, que la relación de apego por lo menos con un adulto era tan necesario para el desarrollo afectivo del niño como los alimentos al crecimiento físico. El elaboró, con Mary Ainsworh, una psicologa americana, la teoría del apego. El bebé desarrollará un apego “seguro” si él recibe día a día, cuidados de un adulto sensible, que entiende sus señales y responde a sus necesidades físicas y afectivas de forma constante. Si él está regularmente en contacto con un adulto inconciente de sus necesidades, que le ofrece poco afecto, él desarrollara un apego “inseguro”.
Las investigaciones neurobilógicas del desarrollo desde los años 90s nos han permitido ver como esta evolución del apego, se desarrolla en el cerebro de un bebé y confirmar que el laso de apego es una necesidad biológica. Por cierto, es el hemisferio derecho el que se desarrolla en el niño. El cerebro derecho, domina en el feto y al bebé hasta los tres años, es entre otros, la base de aspectos no verbales de la comunicación, la intuición y la empatía, la creatividad y el sentido de si mismo emocional y corporal. El cerebro izquierdo, verbal y conceptual, se desarrolla más bien a partir de la edad de 3 años. La mayoría de investigadores afirman que es el medio ambiente social de los dos primeros años de vida, especialmente el lazo madre-niño, que permite madurar el cerebro derecho. Es allí, donde se construye la base de la adaptación social, mecanismos de gestión del estrés y el control de la emociones. “El cerebro esta literalmente diseñado para las experiencias de comunicación y para las emociones percibidas durante la infancia.” (jeliu y Cousineau, 2003)
Al interior del hemisferio derecho, sobre todo al centro del cerebro, en el sistema límbico derecho, que se graban las primeras experiencias socio-afectivas del bebé de 0 a 2 años. Durante los primeros seis meses, uno observa una construcción acelerada de células y de conexiones (sinapsis) entre las neuronas de las amígdalas cerebrales, situadas en el sistema límbico. A esta edad, el bebé esta muy interesado en el contacto social con el ser humano. Hay un interés remarcado por el rostro humano. Es en estas amígdalas cerebrales que se dan las primeras asociaciones que él establece con diferentes estados emotivos como el miedo, la alegría, el amor: por ejemplo, “mamá, papá me aman”, “cuando estoy triste, mamá me consola” o “no puedo contar con los otros”. Estas experiencias son vividas cuando hay un contacto afectivo con la madre y otros cercanos, por la mirada, el tacto, las caricias, durante las actividades cotidianas cuidado y juegos.
Luego, a la edad de los 6 años, hay una madurez de la amígdala y la actividad más intensa de construcción neurológica se desplaza hacia el gyrus cingulé (primera circunvalación del cuerpo calloso) y los núcleos septales. El bebé se apega a personas conocidas que le suministran cuidados y rechaza el contacto con los extraños. Es como si la actividad neurológica en el gyrus cingulé y los núcleos septales inhibieran la actividad de la amígdala caracterizada por una necesidad de contacto social con no importa quien. Entre las personas a quien el niño tiene confianza, la madre es generalmente la preferida. Vemos aparecer la ansiedad de separación típica al final del primer año.
A partir del segundo año de vida, se observa una actividad más intensa en la corteza orbitofrontal (atrás de la orbita del ojo). Esta corteza es el “jefe superior” del cerebro, del cerebro socio emocional, y juega un rol importante en el control de las emociones y el comportamiento. La calidad del apego, el control de si mismo y todo lo que se le relaciona (estima de si mismo, capacidad empática, etc.) continuaran desarrollándose hasta la edad adulta, pero la base parece estar construida hacia los 2 o 3 años.
Si el niño es privado durante los primeros 6 meses de contacto afectivo, su amígdala va a quedar funcionalmente inerte y se observa en él un comportamiento “catatónico” que se parece al autismo. Se ha observado, desafortunadamente en ciertos orfelinatos sobrepoblados. Una privación de estimulación social después de los 6 años, es un riesgo de producir en el niño una familiaridad excesiva con los extraños, como si el gyrus cingulé y el núcleo septal, no estuvieran estimulados, ni pudieran inhibir la actividad de la amígdala. Jeliu y Cousineau (2003) explican que en ciertos casos extremos de disfunción del sistema de apego, se observa una especie de “ceguera social” una inhabilidad a identificar y responder a las señales sociales habituales y una gran dificultad a recordar las caras de personas del lugar.
Por eso, la próxima vez que usted sintiera que usted “no ha hecho nada en el día”, aparte de ocuparse del bebé, puede consolarse pensando, que durante este gran día, usted a grabado en el cerebro de su hijo, lo que el necesitará a lo largo de su vida, para relacionarse con él y funcionar en sociedad.
Que hacer para favorecer con mi bebé un apego seguro? Durante los dos primeros años de esta serie de artículos sobre el apego, hemos abordado lo que es el apego del bebé, luego como éste se desarrolla en su cerebro. Sabemos que el niño desarrolla un apego “seguro”, tienen excelentes oportunidades de volverse en la adolescencia, adultos adaptados socialmente, capaces de tener relaciones sanas con los otros.
Algunos dicen que no hay que “consentir” un bebé, hay que dejarlo llorar para que el “desarrolle sus pulmones”, que aprenda a consolarse solo y que se vuelva autónomo lo más rápido posible. Cuales son las verdaderas necesidades del bebé? Los expertos en psicología infantil, se han puesto de acuerdo, en general, por decir que la maternidad cercana, es la que mejor responde a las necesidades afectivas, en particular, la necesidad de estar cerca de sus padres para sentirse seguro. Maternidad cercana de proximidad y no alejada, de distancia. Es el equivalente a la expresión americana, “attachment parenting”, muy popular en los años 80 por el Dr. William Sears. Se trata de una filosofía de la educación del bebé que toma como base: más que los padres respondan con sensibilidad a las necesidades de dependencia de su niño de poca edad, más que él va a desarrollar una real autonomía mas tarde. La maternidad cercana se caracteriza por un comportamiento parental de disponibilidad, respuesta rápida y sensibilidad a las necesidades del bebé. Son los comportamientos que parecen favorecer la seguridad de base del bebé y por consecuencia, el apego seguro.
La maternidad cercana empieza en lo posible con un contacto de piel a piel entre la madre y el bebé (y entre el papá y el bebé) inmediatamente después del nacimiento. Este contacto táctil, íntimo entre el bebé y los padres, favorece el establecimiento de un laso afectivo profundo. Darle de pecho, es de inmediato una opción lógica para la madre que busca una proximidad con su bebé. Se conocen las innombrables ventajas del amamantamiento para el bebé y la madre. El amamantamiento de inmediato, facilita la respuesta rápida a las necesidades del bebé. De todos modos, es posible hacer una maternidad cercana y responder con empressement a su bebé alimentándolo con el biberón. Lo que cuenta sobre todo para ayudar al bebé a desarrollar un apego seguro, es la disponibilidad de los padres. Los padres “cercanos” responden rápidamente al bebé que llora, igual, si solamente pareciera que necesitara estar en los brazos de sus padres. Las necesidades afectivas del bebé son para ellos una necesidad tan importante como las necesidades físicas.
Uno no consiente un bebé viniendo rápidamente a su rescate. Este es fácilmente desbordado por emociones intensas de miedo, tristeza, cólera, placer y alegría. El no sabe todavía como “regular” sus emociones, él cuenta sobre el adulto familiar para “contenerlo” y calmarlo. Llorar es el solo medio que un bebé tiene para comunicar su estrés. Es importante de responder a sus lágrimas y es en general, el primer reflejo de la madre de responder a su bebé que llora. La madre que cree que ella “debe dejar el bebé por su bien” hace mucho esfuerzo por ignorar su propio afán. La maternidad cercana permite también a la madre de seguir su instinto de consolar al bebé.
Los padres “cercanos”, tambiénh escogen con frecuencia cargar su bebé sobre su cuerpo durante muchas horas durante el día. El cargador facilita cargar el bebé, permitiendo a los padres de vaquer sus actividades. Diversos estudios han demostrado que los bebés cargados lloran mucho menos, de noche y de día, que los bebés no cargados.
La disponibilidad de los padres “cercanos” no se detiene al final del día. Otro aspecto de maternidad cercana es el coodormir. El bebé duerme en la habitación de sus padres, por ejemplo en una camita al lado de la cama conyugal, o bien, que es más práctico para la madre que amamanta, en la cama de los padres. La sociedad canadiense de pediatras recomienda por otra parte que un bebé pase los primeros 6 meses de su vida a dormir en la alcoba de sus padres. Lo que se ha descubierto en un bebé que duerme en otra habitación, es que hay dos veces más de riesgo de morir del síndrome de muerte súbita del recién nacido. La presencia cercana de los padres ayuda al bebé a regularizar su respiración, su ritmo cardiaco, además sobre el plan afectivo. Si los padres lo desean, el coodormir puede prolongarse durante muchos meses. Puede ser una buena forma de practicar la paternidad cercana una vez que la madre ha regresado al trabajo.
En resumen, los padres “cercanos” aceptan que su niño tenga un periodo de gran dependencia en el comienzo de su vida y rechazan de apresurarlo a volverse “grande” antes de que él esté listo. El niño cuyas necesidades de dependencia y protección han sido satisfechas, tiene el gusto de crecer y volverse autónomo. Los padres “cercanos” dan mucho de ellos mismos al comienzo de la vida de sus niños, pero reciben más tarde, como recompensa, una relación más fácil y confiados de que sus hijos sean más autónomos y se sientan bien con ellos mismos.
Claudette Nantel,
Psychothérapeute, spécialiste en psychologie pré et périnatale
Cet article est présenté par Maman Kangourou (www.mamankangourou.com)
Pour en savoir plus :
- inscrire « maternage proximal », ou en anglais « attachment parenting », dans votre moteur de recherche pour trouver des dizaines de sites intéressants.
- un excellent guide pour les parents, qui vient d’être réédité, « Élever son enfant… autrement », de Catherine Dumonteil-Kremer
- plusieurs des livres du Dr William Sears ont été traduits en français (« Que faire quand bébé pleure? », « Être parent la nuit aussi », etc.). Vous les trouverez en librairie, sur le site de la Ligue La Leche http://www.allaitement.ca/produits/produits.php?g_menu=5 ou celui de Maman Autrement (http://www.mamanautrement.com/livres/education.php)
Si vous lisez l’anglais,
- Attachment parenting, de Katie Allison Granju & Betsy Kennedy (1999 - N.Y : Simon and Schuster, Pocket Books) est encore la petite « bible » à lire.
- un excellent article récent, très complet et documenté, de la revue Mothering : “Attachment theory in everyday life”, de Lauren L. Porter. Mothering, may-june 09, pp. 44 -57.
La siesta o sueño compartido: esto ocurre cuando un padre duerme cerca de su bebé, en general, en la misma habitación. Compartir la cama en forma específica, el coodormir: el bebé duerme con uno de sus padres sobre la misma superficie. Práctica tan antigua como la humanidad, el coodormir es todavía muy popular en las dos terceras partes de la población del planeta, en los países industrializados o no del Asia, Africa y la America del Sur y Central. En Quebec, después de muchos años de dormir solo el bebé en su habitación separada, lejos de sus padres, el coodormir empieza a aumentar. Como saber si se hace de forma segura?
La muerte súbita del bebé y la muerte inesperada del bebé (por ejemplo por sofocación) es la causa más frecuente de decesos de bebé de un mes a un año. Fueron reducidos a la mitad durante los años 90 después de una campaña de sensibilización que recomendaba a los padres de acostar los bebés sobre la espalda, sobre un superficie plana y firme, sin cobijas o almohadas suaves y a las madres de abstenerse de fumar durante el embarazo. Respecto a todas estas precauciones, constatamos que la probabilidad de muertes súbitas disminuyó en un 50% en los bebés que duermen cerca de sus padres con respecto a los que duermen solos en su habitación. La sociedad canadiense de pediatría recomienda desde el 2004 el coodormir padres-bebés durante los primeros seis meses de vida del bebé (ver http:www.cps.ca/francais/enonces/cp/cp04.pdf) Allí se recomienda el coodormir sobre superficies separadas pero sin compartir la cama porque implica ciertos riesgos que hay que conocer.
El coodormir sobre superficies separadas satisface a muchísimos padres, porque les permite verificar si su bebé respira bien y responde a sus necesidades nocturnas sin despertarse ellos mismos. Para el bebé es supremamente seguro de escuchar la respiración de sus padres, sentir su olor y saber que están cerca, si el necesita de ellos. En general, este coodormir se practica con una colchoneta o Mois cerca o pegado a la cama de los padres. Existen también camas pequeñas especiales que se cuelgan sobre el borde de la cama de los padres o de otras que se ponen sobre la cama entre el papá y la mamá.
El mois y las colchonetas para bebé son generalmente construidas y respetan las normas de seguridad lo que no sucede con las camas de los adultos. Entonces, compartiendo la cama, se trata de reproducir en la cama del adulto todas las condiciones de seguridad del bebé. Hay que asegurarse de que el bebé no se caiga de la cama. La solución la más simple es de deshacerse de la estructura de la cama y poner el colchón en el suelo, a una buena distancia del muro. Así se evita el riesgo de caerse gravemente de la cama. La mayoría de accidentes mortales en la cama de los padres sobreviene cuando el bebé se tranca entre la base de la cama y el colchón, entre la cabecera de la cama y el colchón o entre el colchón y el muro (o un mueble) si se ha empujado la cama contra el muro y se separa un poco.
Siempre se evitará dormir con un bebé sobre un canapé, un sofá relleno o una cama de agua, porque se multiplica por 25 el riesgo de muerte súbita o de morir accidentalmente por asfixia. No solamente la superficie es muy suave, sino que también, en los canapés y las sillas rellenas hay muchos lugares donde el bebé se puede trancar y asfixiarse: entre los cojines o entre un cojín y el espaldar.
En la cama de los padres, el bebé debe ser alejado de las cobijas, colchas, almohadas suaves, etc. Si los padres utilizan cobijas, es preferible tener unas que sean delgadas, con tejido poroso como de algodón y evitar las cobijas gruesas y los forros. El bebé puede dormir sobre la espalda dentro de una piyama cerrada, lo suficiente caliente y sin cobijas. Antes de la edad de un año, hay que ver también que el niño no se acueste al lado de otro niño más grande, ni cerca de un animal doméstico. Si un niño mayor duerme en la cama familiar, sea que se ponga el bebé dentro de una bolsa para dormir cerca de la cama familiar o asegurarse todo el tiempo que el cuerpo de la madre (o el padre) separe el niño mayor del menor.
Cuando los padres fuman, (por favor, jamás hacerlo en la habitación del bebé) se recomienda el coodormir sobre superficies separadas. No se le aconseja a una madre que ha fumado durante el embarazo de dormir con el bebé, igual si le da seno. La combinación de la madre fumadora durante el embarazo y compartir la cama, es un factor de riesgo para la muerte súbita, mientras que el coodormir sobre superficies separadas es una protección.
Se aconseja a los padres obesos de no compartir su cama con el bebé. El peso del cuerpo sobre el colchón puede crear un vacio dentro del cual el bebé podría trancarse y podría correr el riesgo de aplastar el bebé.
Si uno de los padres está bajo el efecto del alcohol o de cualquier otra substancia que afecte la vigilancia, es muy importante de poner el niño en su colchoneta y no en la cama de los padres. Lo mismo para los padres que están muy cansados o enfermos. Cuando se constata el deceso de un bebé en una cama compartida por acostarse sobre el bebé o asfixia accidental, con frecuencia el padre implicado, no está en capacidad de ocuparse del bebé.
Desafortunadamente, todas estas advertencias que nos llevan a creer que compartir la cama es peligroso para el bebé, no es el caso cuando las precauciones de base son respetadas por los padres. Ciertos expertos, han formulado la hipótesis donde la situación de una madre no fumadora que amamanta y comparte su cama con su bebé constituye por lo contrario un factor de protección contra la muerte súbita. La literatura científica no contiene ningún caso de una madre que se haya acostado sobre su bebé mientras compartía la cama a menos de que otros factores no se hayan hecho presentes: alcohol, drogas (incluyendo ciertos medicamentos contra la gripa o alergias que producen somnolencia), fatiga excesiva. La liga de la leche anima a las madres a amamantar acostadas sobre su cama, igual si se duermen con el bebé contra ellas. Se sabe que esta proximidad nocturna madre-bebé favorece el establecimiento y la duración del amamantamiento. También parece demostrado que el amamantamiento es un factor de protección contra la muerte súbita.
Agreguemo s que el coodormir debe ser una opción familiar. Es solo una buna opción hasta cuando toda la familia duerme mejor y cada uno ve sus necesidades afectivas y físicas respetadas. Ciertos padres tienen razones validas para escoger que su bebé duerma en su propia habitación. En este momento, la respuesta más rápida cuando el bebé llora en la noche y recibe muchas caricias durante el día, ayudarán a una mejor respuesta a las necesidades de contacto con el bebé.
Claudette Nantel
Psicoterapeuta especializada en Psicología pre y perinatal
Fuentes adicionales:
En frances
http://cododo.free.fr/: le site francophone sur le co-dodo, escrito por Nathale Roques, información y sugerencias sobre la experiencia personal del autor. A consulta absolutamente.
http:// www.aspq.org/view bulletins.php?id=53&article=265: artículo de la Asociación para la salud pública de Quebec en favor de la coosiesta
http:// www.babyfriendly. Org.uk/pdfs/Franch/sharingbedleaflet-french.pdg: compartir una cama con su bebé: una guia para las madres que amamantan. Pagina de la UNICEF (Reino Unido) que resume las precauciones a tomar para compartir su cama con un bebé en toda seguridad.
En inglés
< p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;">http://www.nd.edu/jmckenn1/lab/index.html : el sitio anglófono para la coosiesta, según el Dr. James McKenna, antropologo americano y autor mundial sobre la coosiesta. Un artículo muy interesante del Dr. McKenna, “Porqué nunca preguntamos” “es seguro para los niños dormir solos?” Orígenes históricos de formas científicas compartiendo la cama” debate.
McKenna, James J. (2007). Durmiendo con su bebé” una guía para los padres para coodormir. Hagalo ocasionalmente o cada noche, hagalo seguramente. Washington, DC: Platypus Media, LLC. Excelente libro escrito por el gran especialista americano de coodormir, para informar a los padres sobre los factores de riesgo a conocer cuando se quiere aprovechar al máximo. www.chapters.indigo.ca o www.amazon.ca
La excelente revista americana Maternidad (Mothering) publicó en el 2002 un número especial sobre el coodormir. Estos artículos de actualidad, están reagrupados en una libreta “Durmiendo con su bebé’: los mejores científicos del mundo hablan.
Un artículo precedente (coodormir y seguridad del bebé) daba una idea general sobre los riesgos de la muerte súbita del bebé o de la muerte inesperada en los bebés, como también las precauciones a tomar para asegurar la seguridad del bebé. Si el coodormir con el bebé (compartir la habitación de los padres) es recomendado por todos los expertos, compartir la cama es una práctica controvertida debido a los riesgos que puede acarrear.
Según diferentes encuestas norteamericanas y europeas, alrededor de un 25% a 50% de las nuevas mamás comparten su cama con su bebé de vez en cuando. Porque una madre o los padres escogen compartir su cama con el bebé?
Con mayor frecuencia, es porque esta proximidad facilita el amamantamiento, como también el sueño del bebé y de la madre. En una investigación por la doctora Helen Ball, en Inglaterra, 72% de las madres que habían amamantado durante al menos un mes, han compartido su cama con su bebé durante los primeros meses, mientras que solamente el 38% de otras lo hicieron. La mayoría de los bebés empiezan su noche en una colchoneta cerca de la cama de los padres, son tomados por la madre dentro de su cama para el primer amamantamiento de la noche y se quedan ahí para terminar la noche. Parece que alrededor de un 25% de padres que alimentan su bebé con biberón, comparten su cama con él: Para la filosofía de la educación de los niños, por necesidad (bebé irritable o enfermo, familia de viaje) por placer o por falta de espacio.
Constatamos la existencia de dos grupos de madres (padres) que comparten la cama: los “intencionales”, aquellos que lo hacen por convicción y los “reacctivos”, que lo hacen por necesidad, porque es la mejor forma de calmar a su bebé y asegurarse una noche más confortable, para los padres. La mayoría (un poco más del 60%) de madres de dos grupos están de acuerdo con que el coodormir es bueno para reconfortar al niño, por su salud emocional, por el acercamiento de la familia. Una mayoría, casi idéntica, está también de acuerdo con que esta práctica molesta el sueño, el sueño del compañero y la relación de pareja. Una madre “reactiva”, que decide continuar, a pesar de los inconvenientes, dice: “es la vida con un bebé”; otra dice: “no es lo que habíamos previsto, pero mi niño lo necesita”. Ciertos padres “intencionales”, (20%) dicen tener, de vez encunado, diferencias de opinión con el compañero sobre la organización de las etapas del sueño del bebé y de sus padres. Una madre dice: “a veces me gustaría pegarme contra mi novio y hay un bebé entre nosotros, algunas veces me despierto porque recibí una patada en el pecho. Yo se que hago lo que es mejor para mi bebé y es una alegría ver su dulce sonrisa al despertarse. Pero tengo que decirle que no es fácil todo el tiempo.”
Un estudio de Barone (2002) hace resaltar diferencias entre los bebés que duermen solos en su habitación y los que comparten la cama con su madre: con los solitarios se constata que el sueño es más agitado, por consiguiente más estrés: más de movimiento, sobresaltos, lloriqueos (se requiere más para hacer venir a la madre). Los bebés que comparten la cama de la madre son menos agitados, es raro que se sobresalten, lloran menos, pasan más tiempo de sueño ligero y se despiertan con más frecuencia que los solitarios. Las madres que amamantan no se quejan en general de despertarse (y amamantan) con mayor frecuencia durante la noche: sus ciclos de sueño se sincronizan con los del bebé y cuando se despiertan, es por menos tiempo y molestan menos comparándolos con las madres que se levantan de su cama para ocuparse del bebé.
Observaciones de parejas madres – bebés que comparten la cama han sido hechos en laboratorios y a domicilio, con la ayuda de cámaras infrarrojas, para los antropólogos J. McKenna et H. Ball en los Estados Unidos e Inglaterra. Han constatado diferencias de comportamiento entre las madres que amamantan con el seno y las que lo hacen con el biberón. Las primeras se acomodan, casi siempre de lado, la cara del bebé a la altura del pecho, las piernas levantadas bajo sus pies y un brazo por encima de la cabeza. Esta ubicación maternal, impide al bebé de migrar hacia la almohada y la cabeza de la cama, que podría causarle un problema. Y en esta posición, la madre no puede retroceder y acostarse sobre el bebé, el padre no podrá hacerlo tampoco, durante el sueño sin despertar a la madre.
Una vez dormidos con él, las madres que ofrecen el biberón, no tienen la ventaja de tener ciclos de sueño sincronizados con los del bebé y no reaccionan, lo suficiente rápido a los movimientos y ruidos del bebé. Ellas lo posicionan generalmente en lo alto de la cama, la cabeza a la altura de su cara. Además, ellas le voltean con más frecuencia la espalda, contrariamente a las madres que amamantan, que lo hacen de cara a su bebé en una colchoneta al lado de la cama.
Agreguemos, de todos modos, las madres que tienen la costumbre de compartir su cama con el bebé, lo ubican más cerca de ellas y responden más rápido a sus necesidades que las madres que no tienen la costumbre de compartir la cama. Será que la sensibilidad que demuestran espontáneamente la mayoría de las madres que amamantan, puede aprenderse con la experiencia con las otras? Una vez las informaciones digeridas, le corresponde a cada madre, a cada pareja, experimentar y escoger lo que mejor le conviene, con el mayor respeto de su bebé y de ellas mismas.
Claudette Nantel
Psicoterapeuta especializada en Psicología pre y perinatal
El bebé llora porque tiene hambre, necesita contacto (tan importante como el hambre física), sentirse mal es inconfortable, cansa. Sucede con frecuencia que el bebé llora y que uno no sabe realmente porque. Algunas veces, lo averiguamos al día siguiente que el tiene una gripe, o la salida de un diente…también hay bebés hipersensibles, mas difíciles que otros. Ciertos psicólogos hablan de una enfermedad relacionada con el nacimiento o experiencias prenatales difíciles. Otros sufren de lo que llamamos “cólicos del bebé”, lloriqueos inconsolables, en general, muchas horas al final del día a cada día, donde el origen es difícil de discernir. Lo que se sabe actualmente, es que el bebé que llora, tiene realmente necesidad de la presencia de un adulto que lo atienda, porque el no se puede consolar solo.
Que pueden hacer los padres para que su bebé llore menos? Lo primero, prevenir. Sabemos que los bebés en las culturas donde se practica la maternidad cercana (cargar, coodormir, cercanía de los padres) lloran mucho menos que los bebés de America del Norte o Europa. Una investigación hecha en Montreal en los años 80, reveló que los bebés que son cargados durante tres horas al día en los brazos de los padres o en un porta bebé, lloran de un 40 a 50% menos que los otros que no son cargados sino solamente para alimentarlos y por otras necesidades. Otros estudios revelan que los bebés que son alimentados con el seno, con más frecuencia, que maman con más frecuencia durante el día, y que no se les deja llorar sin ser consolados, lloran menos. En el fondo, llorar es el último recurso del bebé. Si estamos atentos, podemos percibir que el bebé nos muestra índices de sus necesidades mucho antes de llorar. Es mucho más fácil de anticipar las necesidades de un bebé que uno carga durante un buen periodo del día. Uno aprende a identificar mejor sus señales de estrés y de satisfacción.
Existe una gama de trucos para consolar y calmar el bebé: tomarlo en sus brazos, darle seno, por ejemplo. Cada truco funciona con algunos y con otros no. Cada bebé tiene sus trucos que funcionan con mayor frecuencia y otros que no. Si el bebé continua inconsolable a pesar de todos estos esfuerzos? O que el se despierta por la cuarta vez después de haber dormido?. No puedo más, igual si se que le está saliendo un diente! En este momento, el método “CALMS” puede ser útil. Este método en 5 etapas pone acento sobre la necesidad de ocuparse de a bordo de uno mismo antes de preocuparse por el bebé.
Etapa 1: antes de dirigirse hacia el bebé que llora, tomo un momento para sentirme presente con migo mismo e identificar lo que siento: me siento ansiosa, con cólera, culpable, desesperada, cansada, incompetente, una mala madre, etc? Tomo el tiempo de reflexionar, donde estas emociones se encuentran en mi cuerpo. Me miro con compasión, como si observara una buena amiga que vive la misma cosa.
Etapa 2: Tomo algunas respiraciones profundas, los pies bien puestos en el suelo. Según necesidad, tomo un vaso con agua, miro por la ventana. Espero estar más calmada, más centrada. Eso toma algunos minutos.
Etapa 3: Enseguida, escucho con atención, cuando el bebé llora: ‘que quieres decirme, pequeño? Que es lo que escucho cuando lloras?’ pánico, dolor, frustración, cólera, pena,…?
Etapa 4: Una vez que lo siento, hablo con el bebé. Puedo cogerlo y ponerlo delante de mí, cara a cara. “siento que estas frustrado, que tienes miedo, que estas enojado…(según lo que percibo). Te escucho, mi chiquito, estoy con tigo. Quiero ayudarte.” Nunca decimos: ‘se acabó, no hay razón para llorar”, si llora todavía en mis brazos cuando le hablo, después de haberme aplomado y centrado, es porque, él todavía tiene algo que decirme. También se puede en esta etapa, compartir con él lo que siento: “yo también estoy fatigada, frustrada de no entender mejor lo que necesitas”. Intento calmarme para ayudarte mejor. Es posible que el bebé llore nuevamente y más fuerte, en esta etapa, le dejo saber que lo entiendo, que él realmente no va bien. Igual, si él continua lloriqueando, el mensaje de que usted está allí con él, que usted se inquieta realmente, será registrado.
Etapa 5: Ahora, usted puede descargarlo o hacer los gestos que uno estima necesarios para calmar el bebé. Lo toma sobre usted, le ofrece el seno, etc. Usted se da cuenta que en ese momento él podrá realmente calmarse. Con frecuencia, él va a dormirse profundamente, mucho más calmado que si lo hubiera tomado en el momento en que usted se sentía frustrada, enojada o impaciente.
Este método no arregla todo, pero favorece una relación de respeto y de confianza entre el bebé y los padres. Si un bebé llora mucho, es necesario consultar, para conocer la causa e intervenir. También es importante no quedarse solo mucho tiempo con un bebé que llora mucho. Igual, si a papá no se le facilita consolar el bebé inmediatamente, dale confianza. Hablale de las cinco etapas, eso se aprende. El contacto con otras madres, con los que la apoyan habitualmente, le permitirán “recargar sus baterías” además de ofrecerle un descanso. El bebé necesita que lo acompañen mientras llora, y con frecuencia otro adulto diferente de papá y mamá pueden hacer muy bien la tarea.
Claudette Nantel
Psicoterapeuta especializada en Psicología pre y perinatal
Este artículo es presentado por mamá canguro (www.mamankangourou.com)
Referencias:
- (CALMS una guía para relajar su bebé, por Carrie Contey y Debby Takikawa (2007)
- 7 cosas que los padres deben saber relacionado cuando el bebé llora.
Las emociones de la madre son recibidas por el feto durante el embarazo, pero que hacer? Ciertas madres se culpabilizan, no permiten estar tristes, ni enojadas, etc. o se desconsuelan de sentir todo lo que llamamos, emociones negativas. La vida, ella, es compleja y lo que el bebé en el útero debe aprender es la “vida verdadera”, con toda esta complejidad mezclada que conocemos cotidianamente, incluye las cosas maravillosas que uno puede hacer con las emociones dichas “negativas”. Al mismo tiempo, el bebé tiene las mismas necesidades afectivas de antes del nacimiento que los recién nacidos: necesidad de ser respetado, amado, reconocido como una persona completa. De todos modos, es humanamente imposible para una madre, igual para aquella que ha deseado un hijo con todo su corazón, de estar continuamente positiva frente a este bebé. Hay problemas. La madre puede reir, una vez que la angustia a pasado, con su bebé…a veces, sin embargo, hay situaciones que perduran y que moldean un poco más la personalidad del bebé y del niño que ha de ser.
Tomemos el ejemplo de Luc, 3 años, niño difícil, con frecuencia desobediente. Su madre, Genoveva, se resiente y se pregunta, porque sucede que su hijo sea un niño terrible mientras que su hija, Anne, 6 años es feliz. Por tanto, ella los ama tanto al uno como al otro. Ella recuerda que cuando Luc nació, tan pronto que sus miradas se cruzaron, se enamoró de él, pero de pronto, recuerda que cuando esperaba a Anne, ella tenía deseos de tener y recibir su bebé. Por el contrario, el embarazo de Luc sucedió cuando ella no quería quedar embarazada. Ella pasó un embarazo lleno de cólera y de frustración y no tenía el gusto de tener un bebé en su vida.
Siguiendo su intuición de madre, ella decide hablar con su hijo. Aprovecha un momento de tranquilidad, cuando ella está sola en la casa con él y que él juega tranquilamente cerca de ella. Ella le confiesa: “Tu sabes Luc, cuando estabas en mi vientre, no estaba contenta de estar en cinta. Yo no sabía que eras tú quién estaba allí dentro. Cuando tu naciste y supe que eras tu, yo me enamore de ti y aun te amo mucho. Pero durante todo este tiempo, durante el cual yo no estaba contenta, tu debiste sentirlo y seguramente, eso te causó mucho dolor. Te pido perdón por todo el dolor que te causé cuando estabas en mi vientre.” Luc continua jugando, parece no haber entendido. Pero progresivamente, durante tres días, su comportamiento mejora de forma remarcable.
El se vuelve otro a partir de este momento, no un ángel, pero si un niño mas equilibrado y agradable. Parece no tener mas necesidad de actuar como un niño que dice: “si ustedes no me aman lo suficiente, voy a darles razones para no hacerlo…” La confesión sincera de Genoveva y la confesión de su pena, le permitieron a Luc curarse de la herida que él tenía, por no sentirse amado antes de su nacimiento.
Otro ejemplo: Marie-eve, 4 años, es la segunda de dos niñas. Jeanne nació primero, pequeña maravilla, los padres están satisfechos. Pero el nacimiento, con cesárea de urgencia, es muy difícil para la madre, Nathalie, quien tiene miedo de tener un bebé. Algunos años pasan. Luego viene el sentimiento de no dejar a Jeanne como hijo único, ella necesita un hermano o hermana. Nathalie está contenta de estar en cinta por segunda vez, pero no es lo mismo que cuando Jeanne. Es mas que todo porque se necesita un hermanito para Jeanne”. Marie-eve nació, es un bebé que tiene su cabeza derecha cuando se tiene sobre ella, si ella está despierta, no deja su cabeza sobre el hombro de su madre o su padre antes de los 6 meses.
Igual, si es hipersensible, tiene una especie de armazón, se distancia con respecto a la relación con sus padres.
Nathalie asiste a una presentación sobre la conciencia del feto y del impacto de su experiencia prenatal sobre su personalidad. Marie-Eve tiene en ésta época un comportamiento realmente especial en la casa, nunca en la guardería, donde ella es un niño modelo. Ella rechaza dormir en las noches, da patadas a los colchones de arriba de su camarote, molesta a todo el mundo. Estos comportamientos continúan a pesar de los esfuerzos y las intervenciones disciplinarias de los padres.
Nathalie se sensibiliza por las historias de niños que sufren de dificultades personales relacionadas con su vida prenatal y las intervenciones que se pueden hacer para ayudarles. Ellos temen que su hija no se sienta bien, con ella misma. Durante su embarazo y con sus dificultades presentes se ve un reflejo de esto. Ella se va a buscar inmediatamente a Marie-Eve en la guardería, la lleva a comer a una pastelería, le habla con amor sobre su embarazo, su nacimiento, de la época en que era bebé. Ella tiene la colaboración del padre quien tiene una conversación parecida con Marie-Eve un poco mas tarde. Luego, los padres le muestran juntos las fotos de la época cuando ella era bebé, la reafirma sobre el punto de que ella es querida y amada como ella es y no solamente como la hermana de Jeanne.
Yo cruce a Nathalie al año siguiente quien me dijo que la personalidad de su hija se había transformado radicalmente después de este tiempo: de un día al otro, ella paró su comportamiento provocante a la hora de acostarse y hoy en día, sentimos apenas esa distancia que ella ponía todo el tiempo entre ella y nosotros. Ahora, si ella puede dormirse, viene a decir todo tranquilamente a sus padres “me gustaría tener alguno con migo para dormirme”.