Hablemos de la evolución de esta práctica y volvamos algunos millones de años atrás... ¡Así podrán entender mejor!

Hace 6.5 millones de años, la familia de los grandes simios, los Hominoides, dio origen a la línea de los Homínidos que agrupa hoy en día a los gorilas, los chimpancés, los bonobús y los humanos. Esto quiere decir que descendemos de los simios, somos simios. Sin embargo, el Homo sapiens sapiens (humano moderno), a diferencia de sus primos, además de inteligencia, tiene una característica muy favorecedora: es bípedo. Los homínidos se clasifican entre los primates portadores activos, lo que significa que los pequeños se agarran de la mamá que los transporta.

Al principio, todos los homínidos eran cuadrúpedos hasta la aparición del Australopithecus afarensis hace 4 millones de años, como Lucy cuyo famoso esqueleto fue encontrado en 1974 en Etiopía. Esta especie fue la primera de los homínidos capaz de caminar erguida.

El recién nacido de un homínido como el gorila es comparable con un bebé humano de aproximadamente 3 meses.  En cierta manera el bebé viene al mundo prematuro y debe ser llevado por su madre no solamente para ser protegido sino para asegurar su desarrollo. Por lo tanto, nuestros antecesores que actuaban espontáneamente por instinto, utilizaban su saber para confeccionar portabebés de una forma muy natural, respondiendo a sus necesidades de cargar a su pequeño de manera segura siempre teniendo las manos libres para realizar las labores cotidianas.

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