El bebé llora porque tiene hambre, necesita contacto (tan importante como el hambre física), sentirse mal es inconfortable, cansa. Sucede con frecuencia que el bebé llora y que uno no sabe realmente porque. Algunas veces, lo averiguamos al día siguiente que el tiene una gripe, o la salida de un diente…también hay bebés hipersensibles, mas difíciles que otros. Ciertos psicólogos hablan de una enfermedad relacionada con el nacimiento o experiencias prenatales difíciles. Otros sufren de lo que llamamos “cólicos del bebé”, lloriqueos inconsolables, en general, muchas horas al final del día a cada día, donde el origen es difícil de discernir. Lo que se sabe actualmente, es que el bebé que llora, tiene realmente necesidad de la presencia de un adulto que lo atienda, porque el no se puede consolar solo.

Que pueden hacer los padres para que su bebé llore menos? Lo primero, prevenir. Sabemos que los bebés en las culturas donde se practica la maternidad cercana (cargar, coodormir, cercanía de los padres) lloran mucho menos que los bebés de America del Norte o Europa. Una investigación hecha en  Montreal en los años 80, reveló que los bebés que son cargados durante tres horas al día en los brazos de los padres o en un porta bebé, lloran de un 40 a 50% menos que los otros que no son cargados sino solamente para alimentarlos y por otras necesidades. Otros estudios revelan que los bebés que son alimentados con el seno, con más frecuencia, que maman con más frecuencia durante el día, y que no se les deja llorar sin ser consolados, lloran menos. En el fondo, llorar es el último recurso del bebé. Si estamos atentos, podemos percibir que el bebé nos muestra índices de sus necesidades mucho antes de llorar. Es mucho más fácil de anticipar las necesidades de un bebé que uno carga durante un buen periodo del día. Uno aprende a identificar mejor sus señales de estrés y de satisfacción.

Existe una gama de trucos para consolar y calmar el bebé: tomarlo en sus brazos, darle seno, por ejemplo. Cada truco funciona con algunos y con otros no. Cada bebé tiene sus trucos que funcionan con mayor frecuencia y otros que no. Si el bebé continua inconsolable a pesar de todos estos esfuerzos? O que el se despierta por la cuarta vez después de haber dormido?. No puedo más, igual si se que le está saliendo un diente! En este momento, el método “CALMS” puede ser útil. Este método en 5 etapas pone acento sobre la necesidad de ocuparse de a bordo de uno mismo antes de preocuparse por el bebé.

Etapa 1: antes de dirigirse hacia el bebé que llora, tomo un momento para sentirme presente con migo mismo e identificar lo que siento: me siento ansiosa, con cólera, culpable, desesperada, cansada, incompetente, una mala madre, etc? Tomo el tiempo de reflexionar, donde estas emociones se encuentran en mi cuerpo. Me miro con compasión, como si observara una buena amiga que vive la misma cosa.

Etapa 2: Tomo algunas respiraciones profundas, los pies bien puestos en el suelo. Según necesidad, tomo un vaso con agua, miro por la ventana. Espero estar más calmada, más centrada. Eso toma algunos minutos.

Etapa 3: Enseguida, escucho con atención, cuando el bebé llora: ‘que quieres decirme, pequeño? Que es lo que escucho cuando lloras?’ pánico, dolor, frustración, cólera, pena,…?

Etapa 4: Una vez que lo siento, hablo con el bebé. Puedo cogerlo y ponerlo delante de mí, cara a cara. “siento que estas frustrado, que tienes miedo, que estas enojado…(según lo que percibo). Te escucho, mi chiquito, estoy con tigo. Quiero ayudarte.” Nunca decimos: ‘se acabó, no hay razón para llorar”, si llora todavía en mis brazos cuando le hablo, después de haberme aplomado y centrado, es porque, él todavía tiene algo que decirme. También se puede en esta etapa, compartir con él lo que siento: “yo también estoy fatigada, frustrada de no entender mejor lo que necesitas”. Intento calmarme para ayudarte mejor. Es posible que el bebé llore nuevamente y más fuerte, en esta etapa, le dejo saber que lo entiendo, que él realmente no va bien. Igual, si él continua lloriqueando, el mensaje de que usted está allí con él, que usted se inquieta realmente, será registrado.

Etapa 5: Ahora, usted puede descargarlo o hacer los gestos que uno estima necesarios para calmar el bebé. Lo toma sobre usted, le ofrece el seno, etc. Usted se da cuenta que en ese momento él podrá realmente calmarse. Con frecuencia, él va a dormirse profundamente, mucho más calmado que si lo hubiera tomado en el momento en que usted se sentía frustrada, enojada o impaciente.

Este método no arregla todo, pero favorece una relación de respeto y de confianza entre el bebé y los padres. Si un bebé llora mucho, es necesario consultar, para conocer la causa e intervenir. También es importante no quedarse solo mucho tiempo con un bebé que llora mucho. Igual, si a papá no se le facilita consolar el bebé inmediatamente, dale confianza. Hablale de las cinco etapas, eso se aprende. El contacto con otras madres, con los que la apoyan habitualmente, le permitirán “recargar sus baterías” además de ofrecerle un descanso.  El bebé necesita que lo acompañen mientras llora, y con frecuencia otro adulto diferente de papá y mamá pueden hacer muy bien la tarea.

Claudette Nantel

Psicoterapeuta especializada en Psicología pre y perinatal

Este artículo es presentado por mamá canguro (www.mamankangourou.com)

Referencias:

- (CALMS una guía para relajar su bebé, por Carrie Contey y Debby Takikawa (2007)

- 7 cosas que los padres deben saber relacionado cuando el bebé llora.

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